La ciudad de 15 minutos: una tendencia global que ya transforma la forma de habitar Santiago
¿Qué pasaría si pudieras trabajar, estudiar, hacer deporte, acceder a servicios, disfrutar de la cultura o reunirte con amigos a menos de 15 minutos de tu casa?
Esa es la pregunta que dio origen al concepto de la Ciudad de 15 Minutos, una de las teorías urbanas más influyentes de los últimos años.
La propuesta fue desarrollada por el urbanista franco-colombiano Carlos Moreno, profesor de la Universidad de la Sorbona en París, quien planteó una idea tan simple como revolucionaria: las ciudades deberían estar diseñadas para que las personas puedan satisfacer la mayor parte de sus necesidades cotidianas cerca de donde viven.
El concepto adquirió notoriedad internacional cuando fue incorporado por la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, como uno de los ejes de transformación urbana de la capital francesa. Desde entonces, ciudades como Melbourne, Portland, Ottawa, Barcelona y Buenos Aires han comenzado a implementar estrategias inspiradas en esta visión.
Más que una tendencia, se trata de una respuesta a algunos de los principales desafíos urbanos contemporáneos: largos tiempos de desplazamiento, congestión, contaminación y pérdida de calidad de vida.
La Ciudad de 15 Minutos propone una nueva lógica para el desarrollo urbano: menos dependencia del automóvil, más proximidad; menos tiempo en traslados, más tiempo para las personas.
Aunque el concepto nació en Europa, sus principios ya son visibles en distintos sectores de Santiago. Barrios como Lastarria, República, París-Londres o Santa Lucía reúnen muchas de las características que hoy se valoran a nivel mundial: conectividad, servicios, comercio, cultura, espacios públicos y vida de barrio en una escala caminable.
En Regenera, hemos desarrollado esta visión en proyectos como Rau Santa Lucía, Ciudadano Prat y Arquitecto Toesca con el afán de aportar a la ciudad y a la vida de las personas, aprovechando mejor lo existente, fortaleciendo los barrios y creando proyectos que aporten valor.
Creemos que el futuro de las ciudades no necesariamente pasa por expandirse hacia nuevos territorios. Muchas veces consiste en redescubrir y revitalizar aquellos lugares que ya cuentan con infraestructura, identidad y actividad urbana.
La ciudad del futuro no se medirá solo en kilómetros construidos. Se medirá en la calidad de las conexiones que genera entre las personas, los espacios y las oportunidades.